Ella abusada
por todo y todos.
Él buscando
una mujer a quien amar.
Un
compromiso.
Una cuenta
regresiva.
¿Es esta una
historia de amor feliz?
O
¿Un intento
de una historia de amor feliz?
I PARTE
3 días.
3 días.
3 días faltan para anunciar al mundo mi
desdicha. O debo decir mi ''felices para siempre''.
24 años de mi vida. Tantos sueños que tenía
en mente por hacer reducidos a nada. Supongo que la palabra clave en esa
oración es ''tenía''.
Amo a mi padre. Realmente lo hago. Pero que
tenga que regir mi vida sólo porque nuestro apellido deba estar enlazado con el
de .... él, es tan injusto.
Que estemos en el siglo XVIII no es muy
lindo que digamos. Tampoco es lindo ser la hija del jeque de tu pueblo y que
deban elegir con quién pasar el resto de tu vida sólo por beneficios políticos.
Sólo digo, realmente ¿las mujeres no tenemos derechos en este mundo?, pues al
parecer no. No en el mío.
Así que, hoy debo presentarme con él y
fingir que soy la mujer más feliz del pueblo cuando lo único que tenía en mente
era la maldita cuenta regresiva.
3 días, 2 horas y 48 minutos.
Esto es tan agonizante por el amor de Dios.
Realmente siento que voy a morir asfixiada
en esta puñetera habitación cuando escucho que me llaman a la puerta.
-¿Diga? - contesto. Realmente deseando que
no fuera él. Aunque él no lo hubiera pensado dos veces. Ya hubiera entrado en
la habitación.
-¿Señorita McFarlane?
Uff. Pesadilla evitada. Era sólo el ama de
llaves. Y para agregar posiblemente mi única amiga en esta casa. Suspiro y me
levanto a abrirle la puerta.
-Si, ¿que deseas Anissa?
-¿Señorita McFarlane? Debo comentar que está
usted muy hermosa esta noche.
-Bryanna. Anissa, llámame Bryanna. Te lo he
dicho tantas veces -río- es decir, tanto tiempo conociéndonos, ya basta de
formalidades- . Le guiño un ojo y veo que su expresión se relaja y sonríe. No
sé porque siempre está en tensión. Aunque a quién engaño, siempre esta en
tensión por mi futuro marido, el que se la pasa todo el día gritándole. Pobre.
-Si, lo siento -le noto un breve sonrojo-
Bryanna, estás muy hermosa esta noche.
Me río porque sé que no es cierto. La gente
sólo me dice eso para ser amable. Pero no soy hermosa ni nada parecido. Aunque
el vestido que cargo esta noche sí que es hermosísimo. Es un vestido azul
turquesa que -jamás admitiría esto en voz alta- pero realmente hacen juego con
mis ojos, es de entalle bajo y cuello en V, también cae en volandas y si te
fijas bien es como una piel de leopardo incrustada allí. Muy imaginario, lo sé.
Mejor olvidemos eso. Solo diré que el vestido es hermoso. Los aretes que cargo
me los regalo mi prometido. Genial. También olvidemos eso.
Noto que mi piel escuece y quema y sé con
certeza que debo estar roja como un tomate.
Carraspeo mi garganta y evito el comentario.
-Así que, ¿cuando se supone que puedo bajar
a la fies.. reunión?.- Vuelvo a carraspear.
-Bueno, se supone que debe bajar cuando
quiera señori.. eh, Bryanna. - me sonríe y sé que está nerviosa también. Bueno
me alegra saber que no soy la única.
-Entonces ¿que esperamos? ¡Bajemos! -
Intento bajar la tensión y creo que lo logro.
No sé por cuanto tiempo he estado aquí
sentada tomando mi copa de cóctel y pensando en la cuenta regresiva. Mientras
mi ''adorado amor'' está por ahí.
3 días. 39 minutos.
Y así perdida en mis pensamientos es cuando
lo veo. Sólo a él. Y creo que me perdí para siempre. Ese fue el momento en que
me tomó.
Oh mi Dios.
Hiperventilo.
Espera.
Tienes 24 años y estás prometida.
A la mierda.
Pero que está muy bueno, te digo.
Mierda.
Me sonrió.
Se está acercando.
Debo estar roja como las cortinas de la
terraza. Mierda.
-¿Señorita McFarlane?.- Salgo de mi trance
para darme cuenta que el señor Collingwood estuvo hablándome todo este tiempo.
Que vergüenza.
-Discúlpeme señor Collingwood, ¿que decía? -
le pregunto. Tengo suerte de que ya sea un hombre mayor y tranquilo.
-Que está usted muy hermosa esta noche
señorita McFarlane, así que quiero ir directo al grano si me lo permite. Mi
sobrino, sir Rumsfeld heredero del jeque
de Castillo de Leeds, antes de obtener el trono necesita asentarse, buscar una
buena mujer y establecer una relación. Me han llegado noticias de que su padre
le anda buscando un buen marido, ¿es eso cierto? Y espero que lo sea señorita
McFarlaneorque de lo contrario me sentiré muy avergonzado.
-Bueno, eso es cierto sir Collingwood. -
Mierda, aquí es donde me pregunto... ¿la maldita noticia recorrió el país hasta
llegar a el Castillo de Leeds?
-Así que, como venía diciendo señorita
McFarlane, mi sobrino no es un pan de Dios pero es un hombre que ha trabajado
por lo que tiene. Se lo ha ganado y en sus momentos ha sabido divertirse...
En eso escucho un fuerte carraspeo que me
hace respingar y voltear a ver quién era.
Si, damas. Era el sexy macho.. eh, sir
Rumsfeld.
-Tío, así que me he sabido divertir ¿eh? Ya
andas de casamentero de nuevo.- dice riendo.
Oh dios. Realmente es sexy. Con su ronca y
profunda voz. Decido mirar a cualquier cosa cercana. Ugh, una pareja besándose,
no muy agradable de ver... así que me fijo en el candelabro más cercano que
tengo. Un muy lindo candelabro. Eso me recuerda a la canción esta de la mujer
que no muestra su rostro en el escenario, la canción se llamaba, eh, ¡Chandelier!
¡Eso! Es una hermo...
-...conocerla.- y su sexy voz me vuelve a la
realidad.
Una realidad en la que él me está mirando
fijamente esperando una respuesta y yo le devuelvo la mirada sin saber muy bien
que ha preguntado. Siento como su mirada recorre mi cuerpo y ¿por qué no?
También le echo un vistazo al de él.
Estereotipo perfecto. Hombros anchos.
Cintura pequeña y estrecha. Lindas manos. Y finalmente su rostro. Un poco
amarillento para mi gusto. Ojos de color miel derretido que parecen ver a
través de mi alma. Nariz respingona como la de un filósofo o científico
antiguo, ¿Aristóteles, tal vez?, si, si, ya sé. No estamos en Historia así que
prosigo... Oh dios como describirla? Labios hechos para el pecado. Eso, lo
dije. No lo pienso repetir. Cabello corto de color chocolate café y con unos
que otros rizos. Sus lunares. Esperen, es que, debo recoger mi baba y pues...
eh, ¿el me estaba hablando, cierto?
Carraspeo una vez.
Dos veces.
Tres veces.
-... eh, disculpe. ¿que decía?
El ríe con esa risa profunda que hace cosas
raras dentro de mí.
-Decía que.. mucho gusto en conocerla
señorita McFarlane. - me sonríe con una sonrisa inmensa y llena.
-Un placer sir Rumsfeld. - trato de que no
se note mi nerviosismo mientra me toma de la mano y me planta un dulce beso
allí.
No diré que sentí una electricidad al chocar
nuestras palmas porque eso sería muy cliché y realmente no pasó. Pero si sentí
este fuego dentro de mi cuando sus labios tocaron mi mano
...
-Así que te comprometes en tres días – me
pregunta con su encantadora sonrisa.
En 1 hora y 47 minutos he aprendido que sir
Rumsfeld o Nathan como le gusta que lo llamen, tiene una personalidad
encantadora. Ya entiendo porque las damas se morían porque el llegara. Es
encantador, sabe escucharte y te entiende. Realmente estoy prendada con él.
Hemos venido a la barra a tomar unos tragos y ambos hemos sacado lo mejor y
peor del otro. Quién iba a decir que Nathan tenía humor, cuando todos los
describían como frío y calculador -y no es que no lo sea- pero también tiene su
faceta de dulce y tierno. Como cuando casi me iba cayendo y partiendo mi cuello
y el adorable sir Rumsfeld me ayudó. Un encanto.
Mañana tendré una resaca de los mil
demonios.
-Ajá – le respondo. Realmente no quería
hablar con él de esto.
-Vaya, no pareces muy convencida. Es eso
duda lo que escucho en tu voz? - como dije anteriormente, él realmente sabe
escucharte.
-Ja ja – río sarcásticamente - basta. No hay duda, estoy enamorada de mi
prometido – no puedo evitar el sabor amargo de mis labios al pronunciar estas
palabras intento sonreírle pero creo que me salió más como una mueca. - y no
quiero hablar de esto. Por favor. Sólo pídeme otra bebida.
-Lo que usted me pida madame – veo como le
pide otra bebida al camarero – así que... por que huyes del tema si estás tan
enamorada? - me dice mientras me entrega la bebida .
-Ya. Dije que no quería hablar de eso.
Hablemos de ti. ¿novia? ¿vives solo? ¿de donde son tus padres? ¿tienes
hermanos?
-¿Estás segura que no quieres ser eh, policía?
- lo observo reírse con su sonrisa llena que hace que se le cierren los ojos
mientras no puedo evitar reírme con él. - No tengo novia, no soy ese tipo de
hombre. ¿Crees que estaría coqueteando contigo teniendo novia? - Esperen. Lo
admitió. ESTAMOS COQUETEANDO . Quiero montarme en la barra y bailar la macarena
pero eso probablemente me haría ver como una loca así que me obligo a quedarme
sentada y sonreírle. - Si, vivo sólo. Mi padre es de Italia y mi madre es de
aquí, Londres. Y si, tengo dos hermanas.
-.... ¿Edad? ¿has asesinado alguna vez? ...
***
-... perra, hija de puta, eres una puta
desvergonzada.
Mmhpm.
Que coño.
Abro un ojo para fijarme donde estoy. Sólo
escucho la voz de Lenin. Insultándome. Ruedo los ojos. Qué raro.
Intento levantarme y siento un fuerte dolor
de cabeza que me hace acostar de nuevo.
Maldita resaca. Lo sabía.
-.. contéstame maldita sea, no te puedo
dejar sola dos minutos porque en seguida te trae a casa sir Rumsfeld y ebria.
Mierda. Sir Rumsfeld, Nathan. Quede en verme
con él hoy.
-... escucha. Deja de gritarme si no quieres
que te vomite encima – le digo a mi prometido.
- y si me disculpas debo salir hoy.
-¿Salir? ¿a donde coño crees que vas a ir?
Hoy no sales. Si no aprendes a comportarte por las buenas pues te toca por las
malas.
Lo siento antes de verlo, el puñetazo que me
da en la cara es fuerte. Me tira al suelo y me patea en las costillas, me tira
del cabello hasta acostarme en la cama y lo único que puedo sentir es miedo,
dolor y oscuridad.
...
Me levanto al sonido de piedritas siendo
lanzadas a la ventana de mi habitación. Estoy desnuda. Me miro en el espejo y
no me sorprendo. Esto es normal. Estar llena de moretones y marcas. Miserable.
Soy miserable.
Me pongo rápidamente un vestido de seda para
estar en casa y me asomo a través de la ventana y lo que veo me sorprende.
Nathan. Está allí con una gran sonrisa en su
rostro. No exactamente lo que había esperado.
Suspiro aliviada al menos no está molesto
por haberlo dejado plantado.
Abro la ventana.
Nos quedamos viendo fijamente.
-Hey. - me dice. Serio.
-Hey. - le respondo.
Otro silencio.
Nos quedamos viendo aún más.
Hasta que él decide romper el hielo.
-¿Recuerdas algo de anoche? - me pregunta.
Niego con la cabeza.
-Sólo partes. ¿Estás enojado?
-No. ¿Lo estás tú? - me sonríe.
-Nop. - le sonrío de vuelta.
-Oye, si me quieres recompensar por haberme
dejado plantado por casi una hora en la que todos me veían como loco pues baja
de una buena vez.
-No puedo. - le respondo mientra mi sonrisa
se desvanece de mi rostro.
-¿Porque no puedes?.- me pregunta mientras
frunce el ceño.
-No puedo. No me dejan y por favor no hagas
más preguntas. - le respondo mientras miro a todos lados menos a él.
-Bueno eso es un serio problema porque si no
bajas, yo subiré y te secuestraré. - me dice muy serio. Le sonrío mientras le
indico que me espere un momento.
...
Salí con él. Paseamos. Comimos. Jugamos. Y
le conté toda mi historia con Lenin mientras el juraba hacerle pagar todas. Me
llevó a la enfermería. Me cuidó. Y realmente estoy enamorada de él.
Ahora estamos en el campo, acostados en la
grama viendo las estrellas. Muy cliché lo sé pero jamás lo había hecho y es aún
mucho mejor de lo que me imaginé.
-Un beso por tus pensamientos – Nathan me
saca de mis pensamientos y le sonrío.
-Soy feliz. - le respondo – ahora dame mi
beso.
-Lo que ordene madame.
Y fue allí. Acostados en la grama que hacía
picar todo mi cuerpo. Con el sonido de los tenebrosos animales de la noche. Y
pensando en que probablemente Lenin me esté buscando, tenemos nuestro perfecto primer beso.
***
Estamos en su casa. En su habitación.
Tratando que quitarnos la ropa lo más rápido posible.
Nada se ha sentido tan bien como esto. Se
siente bien, es real y hermoso.
-... oye, podemos para justo aquí si eso
deseas.- me susurra. No, no quiero que pare. Lo deseo.
-No, no quiero que pares. Te deseo.
-Es bueno escuchar eso. Eres tan hermosa –
me dice mientras retira mi sujetador al otro lado de la habitación. Su rostro
esta concentrado y puedes ver claramente la tensión que sale de él. Se ve ...
oh. Mmm eso es bueno.
-Oh dios mio, eso es – gimo mientras
arrastra sus labios y dientes a través de mi endurecido pezón mientras que con
su mano libre sostiene mi otro pecho y me estira el pezón son sus dedos índice
y pulgar. Me empuja a la cama y se coloca encima mío y es cuando noto que esta
desnudo a excepción de sus Calvin Klein. Se ve sexy. Lo toco por encima de sus
boxers.
-Oh nena – gime mientras empuja sus caderas
contra mi mano. Sonrío mientras muerdo su labio superior. Amo ese labio. - Eres
mala. - suelto una carcajada mientra el hace algo muy inteligente con su mano
en mi centro, por debajo de las braguitas que me hace levantar completamente
mis caderas.
-Oh. No, tú lo eres. - gimo mientras el me
sonríe. En poco tiempo estamos ambos desnudos y el colocándose protección.
Esperen.
-Tomo la píldora – le digo.
-Oh, nena. - se me queda mirando fijamente mientras
deja el paquetico plateado sin abrir en la mesita y se acerca a mi como un león
a su presa.
Se coloca sobre mi mientras besa mi cuello.
Quiero más. Levanto mis caderas y le clavo mis uñas en sus hombros. Un truco
que descubrí, lo vuelve loco. Lo escucho gemir mientras siento la punta de su
miembro en mi entrada.
-¿Estás segura de esto? - me pregunta.
-Créeme amigo, tú no quieres parar. Y yo
tampoco. - le contesto y el se introduce en mi mientras ahoga una carcajada.
Cuando lo siento completo dentro de mí.
Ambos gemimos y esto es el cielo. Nada ni nadie se compara a esto. Esto no es
nada parecido a lo que mi prometido me obliga a hacer con él. No quiero que se
mueva y no quiero moverme. El parece pensar lo mismo porque por un momento nos
quedamos así disfrutando el momento. Siento que me empuja.
-¿Más? - me pregunta.
-Más. - Me da otro empujón y gimo. Nada
jamás se ha sentido así.
-¿Más?
-Oh si. Más, mucho más. - me da otro empujón
y esta vez no se detiene. Lleva una mano a mi centro y me toca allí mientra nos
lleva a ambos a lo más alto. Le muerdo su labio superior con fuerza y ambos
gemimos mientras siento que un remolino se está construyendo en mi vientre
bajo.
-Me vengo. Oh joder ¡Nathan! ¡Me vengo!
-Vente para mi Brya. Vente conmigo.
Y lo hago. Si que lo hago. Gritando su
nombre con fuerza. Siento otro empujón, siento que grita mi nombre y sé que ha
sido igual de intenso para él. Cae encima mío y lo abrazo con mis piernas
mientras rodeo su cuello con mis brazos. Sigue dentro de mí. Me besa el cuello
y quiero que nos quedemos así para siempre.
-Se que esto probablemente arruinará el
momento pero debo decirte algo – murmura con sus labios en mi cuello.
-Dime – le contesto.
-Te amo.
Pero tarde o temprano debemos volver a la
realidad.
Sólo quedan 32 horas.
***
Rodeada de gente que no conozco pero que al
parecer ellos sí me conocen, con mi vestido blanco de algodón y seda, de manga
larga y espalda descubierta veo como Lenin sube al escenario para anunciar
oficialmente nuestro ''feliz'' compromiso.
Lo escucho antes de verlo.
''... Él te conoce en todos los sentidos
Se ha memorizado cada parte de tu cara
Por dentro y por fuera, cariño, de pies a cabeza
Sí, él sabe todo lo que hay que saber...''
Se ha memorizado cada parte de tu cara
Por dentro y por fuera, cariño, de pies a cabeza
Sí, él sabe todo lo que hay que saber...''
Doy media vuelta y allí está él. En el
centro de la pista. Cantándome a mí.
Escucho mientras los hombres se sorprenden a
más no poder. Como las mujeres suspiran. Como Lenin ahoga una exclamación. Pero
sólo tengo ojos para él.
''...Las canciones que cantas cuando estás sola
Tú banda favorita, y la manera en la que bailas..''
Tú banda favorita, y la manera en la que bailas..''
Sonrío mientras él me sonríe de vuelta y es
que se ve tan mono allí. Está en un traje formal azul oscuro que le queda a la
perfección y lo hace parecer un mafioso importante y peligroso.
''... Él nunca sabrá
La manera en la que mientes cuando me miras
Así que sigue tratando, pero sabes que yo veo
Todas las pequeñas cosas que te hacen lo que eres...''
La manera en la que mientes cuando me miras
Así que sigue tratando, pero sabes que yo veo
Todas las pequeñas cosas que te hacen lo que eres...''
Canta esa estrofa bailando alrededor de mí.
Mientras yo no hago más que observarlo mientras siento todas las miradas en mí
y mi cara ardiendo.
Al terminar la canción se siente un tenso
silencio entre todos mientras Nathan se acerca a mí.
-Así que... - dice mientras extiende su mano
hacía mí - ¿vienes conmigo?
-¿Hacía dónde? - le contesté aunque sabía
que iría con él al fin del mundo.
-A donde tú quieras. Hasta el fin del mundo
si es lo que deseas.
¡Bingo!
-¿por cuanto tiempo?
-Para siempre.
-Para siempre. Lo tomaré en cuenta. - le
sonrío- ¿En auto o barco?
El ríe mientras me sostiene de la mano y
salimos de allí.
A lo lejos puedo escuchar a Lenin gritarme.
-.. ¡VUELVE ACÁ PERRA!
Me giro para mostrarle mi mejor dedo y entro
en el auto de Nathan.
-¿Crees que él sabrá lo que pasó con
nosotros?
-Él nunca sabrá Ángel.
-¿Ángel? - ahogo una carcajada mientras me
recuerdo de uno de mis libros favoritos. - ¿Has estado leyendo mis libros? Te
amo.
-Tal vez. Esta noche pareces un ángel. No te
lo he dicho pero te ves preciosa. Y pensar que ahora tengo mi propio ángel
personal, sólo para mí. Mía. – me dice mientras toma mi delgada mano entre las
suyas mucho más grandes y callosas. Me besa los nudillos delicadamente.-
Repítelo.
-Tuya. Te amo. ¿me amas?
-Te amo.
-Bien, ahora date prisa que está por empezar
la novela.
Nathan se ríe con una carcajada mientras
acelera el auto. Y aquí es donde me doy cuenta que es mi héroe. No sé que será
de mi familia, pienso que estarán decepcionados de mi. Y muy confundidos.
Sonrío mientras recuerdo sus palabras.
-... Él nunca sabrá – susurro al vacío.
Este es el comienzo de una nueva historia.
De mi historia.
FIN.
***
Hey! ya sé que nadie lee este blog pero decidí publicar mi primero one-shot aquí;).